Chasing Almácigas, o la longaniza colgada del techo de la cocina.

Se que no te caigo bien, B. Tu a mi tampoco

Enero 19, 2010 · 1 comentario

En Bruselas, cuando las cosas parece que empiezan a ir bien, o que no pueden ir peor, empeoran. Bruselas es el paradigma de la Ley de Murphy, y de aquella frase de colgar en las paredes “Hoy hace un dia precioso. Seguro que viene alguien y lo jode”. Hacia una vida preciosa. 27 anyos menos 7 meses de vida preciosa (o mas o menos).

Y del enfado, la tristeza y el miedo natural que provocan las diferentes situaciones mas o menos graves que he vivido en los ultimos meses solo saco una conclusion: este pais, esta ciudad, no esta preparada para albergar a la UE. A no ser que seas belga y te la sude todo, con perdon. En ese caso, bienvenue chez vous.

Lo que yo me pregunto es como sobreviven los alemanes y demas pueblos civilizados en esta ciudad sucia, oscura, pseudobohemia, solitaria y anda! ahora resulta que peligrosa.

Que me perdonen las futuras yos por este post de rabia contenida y enfado y tristeza desproporcionado, pero senyores, hace 4 dias que no puedo salir sola a la calle. Y lo que nos queda por superar. Y la perspectiva de otra mudanza, la tercera en menos de 4 meses. Venga ya, si eso no es como para ratificar la demanda por malos tratos a la putisima ciudad de las coles que baje Herman Van Rompoy y lo vea.

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Anweisung: Leben

Diciembre 17, 2009 · Dejar un comentario

A raiz de una batalla interna, una conversacion en un bar muy cutre, mi primera vez sola (en un cine), 4 horas de suenyo, una comida de navidad, 2 limoncelos, una capa de nieve y “me quedan 4 dias aqui”, un par de reflexiones:

No one’s got it all

I’m the hero of the story, I don’t need to be saved

A raiz de las reflexiones extraidas de una cancion de Regina Spektor, dos autosugerencias

asume

declara

y de paso, recuerdate bien alto que las instrucciones para vivir (feliz. Juas) se resumen en los grafitis de las paredes de enfrente de tu casa y en las canciones que no te gustan y en los poemas que nunca vas a leer.

Anweisung Leben y cierra el circulo.

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Ramoncin o la era jurasica

Diciembre 10, 2009 · 1 comentario

Como parece que una, muy a su pesar, sabe algo de legislacion y nuevas tecnologias, una va a hacer un comentario pluscuamperbreve (a una tambien le mola inventarse palabras) sobre la permanente batalla entre ramoncin, teddy bautista, el resto de dinosaurios que pululan por la SGAE, y el comun de los mortales.

La propiedad intelectual es un derecho reconocido en la Constitucion espanola y, como tal ha de ser protegido. Ahora bien, tal derecho es objeto de transacciones comerciales diarias, Ramoncin me cede el grandisimo placer de escuchar su “Litros de Alcohol” a cambio de un modico precio que abonare en la caja de la gasolinera correspondiente (de esas que aun tengan cassettes de Ramoncin, vamos).

En internet, sin embargo, el modico precio suele consistir en proporcionar datos personales. Yo no se si ustedes seran conscientes, pero cualquier servicio “gratuito” de la Red, sea Facebook, Messenger, Hotmail etc etc… le “cuesta” al usuario una cierta invasion de su privacidad personal.

Pues bien, yo estoy de acuerdo con este sistema. Si, senyores de la SGAE, yo estoy totalmente de acuerdo en comerciar con mis datos personales si de esta forma voy a obtener servicios que me faciliten la vida, o me la hagan un poco menos aburrida.

Y aqui es cuando viene la parte incomprensible: si yo, mujer, joven, consumidora potencial de un montonazo de productos, estoy dispuesta a contarles que soy una mujer, joven, y consumidora potencial de un montonazo de productos, a cambio de que ustedes me den la opcion de poder ver mis series preferidas en version original, y, sobretodo, de tener una alternativa a la bazofia absoluta que es la tele espanola, por que, oh, por que, no se aprovechan de esta transaccion y dejan de tocar los huevos al personal? No es mucho mas facil crear una “tele legal a la carta” (y hablo de tele a la carta de verdad, no de la posibilidad de ver amar en tiempos revueltos o el telediario de antena 3 cuando quiera), con sus anuncios y su todo, en la que, a cambio de la inmensa comodidad y el alivio de no tener que soportar a jorge javier vazquez, los usuarios les contaran a los senores presidentes de Unilever, Nestle y demas megacorporaciones, su perfil, sus preferencias etc…? mucho mas sencillo que los audimetros, mucho mas eficiente para los que estamos ya en el Siglo XXI, mucho mas adaptado a la realidad de un mundo globalizado y que no se podria concebir ya sin la revolucion de internet.

Solo una reflexion. De todas formas, senyores de la SGAE, de paso comentarles que la mayor parte de los usuarios del P2P no vulneran ninguno de sus derechos de PI. Y eso no deberia alegrarles, si no entristecerles. Porque la mayoria de los usuarios que eligen que ver en internet, eligen productos extranjeros, asi que, de tener que pagar a alguien, dejenme, senores de la SGAE, pagar a Marc Cherry, o a los creadores de Mad Men, que me proporcionan mucho mas servicio que ustedes.

Y finalizando este “breve” post: si el canon atenta claramente contra la presuncion inocencia y ahi sigue, tengamos por seguro que esta transparente comision guardiana de los intereses jurasicos de una institucion que lleva atentando contra la difusion de la cultura (otro dia hablamos de como cobran a grupos de teatro amateurs/sin animo de lucro) no va a desaparecer de la noche a la manyana.

Buen dia en Internet, queridos ciudadanos del futuro

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Yo no quiero ser ineficiente, yo quiero salir de la crisis

Noviembre 27, 2009 · 4 comentarios

Una llega a currar temprano, comprueba los emails, se da una vuelta por el facebook, se toma un cafe, maldice las esperas de emails con datos que le permitan retomar un trabajo parado por la infeciencia de los demas, ojea el periodico y se encuentra con la portada del pais que le dice que esta enferma. Bueno, no una si no mas bien su pais entero. El periodico de cabecera la enlaza a una con un articulo de The Economist titulado “Spain’s economic troubles: Unsustainable” (.http://www.economist.com/world/europe/displayStory.cfm?story_id=14973182)

Y como una sigue maldiciendo las esperas de emails que permitan retomar blablabla, siempre ha querido escribir editoriales politicas, y este blog no no lee nadie, “next”, una serie de reflexiones de una espanyola en Bruselas:

como los topicos de “Espanya va mal” nos los sabemos todos de memoria, lo de la siesta, la construccion, la corrupcion y un largo numero de etceteras, yo prefiero escuchar lo que dicen (o escriben) los que tienen media idea de economia, los economistas, vamos, no los jubilados increpapoliticos de salon ni los curreles mecaguenlaputamadrequeparioalosdelpp/psoe de tasca madrilenya. Los que saben de economia, osea los de The Economist consideran que el sistema laboral espanyol es ineficiente e injusto. Y somos ineficientes e injustos, segun los analistas internacionales, por esa magnifica dualidad entre contratos indefinidos y funcionarios blindados y el resto de la chusma sobreviviendo con contratos basura. Y somos ineficientes e injustos, anyadiria yo, por una larga serie de razones mas, como el enchufismo, los horarios laborales y el sistema de acceso a la funcion publica.

Larga vida a la calidad de vida en Espanya! me encanta el ejercicio psicologico que hacen las empresas para venderte lo de puta madre que es tener la posibilidad de irte a tomar canyas con tus amigos “porque esto es Espanya, conyo”, cuando en la realidad, en el tiempo que te queda entre tu trabajo de 8 a 8 mas tu media hora de metro ida, tu media hora de vuelta, poco mas puedas hacer que hacerte la cena, lavar la ropa y alienarte delante de la television. Creer en la calidad de vida en la mayor parte de las empresas de las grandes ciudades es como creer en Dios, o en el verdadero amor. Si te ayuda a levantarte por las manyanas, bien, pero su existencia es mas que cuestionable.

Y estas jornadas maratonianas le harian pensar a uno que joder, mira cuanto curramos en Espanya, que nos quedamos todos como minimo hasta las 8. No. Nos quedamos todos como gilipollas hasta las 8 porque hay que figurar. Un minimo vistazo al facebook, o al messenger, entre las 2 y las 6pm lo confirma:

somos ineficientes.

Y somos injustos, muy injustos: formamos profesionales con  dinero publico a los que echamos a patadas a base de sueldos de 500 euros e ignorancia, cuando no desprecio infinito, por parte de los superiores. De paso, damos unas cuantas becas a licenciados para que no hagan absolutamente nada, pero que quede bien, que parezca que fomentamos el empleo. Y para colmo, enchufamos a la plana mayor de los dirigentes, via paternofilial o afiliacion politica. A mi las juventudes-de-lo-que-sea y sus diferentes escalafones siempre me han dado repelus (vease Pepe Blaco), pero mas repelus, y lo que es mas, asco, me da el enchufismo de sangre. El hecho de que una persona pueda tener cualquier tipo de influencia en mi vida por apellidarse Hidalgo de su puta madre me crispa hasta extremos insospechados.

Y para no seguir profiriendo insultos, un ultimo y breve apunte: el sistema de acceso a la funcion publica, grado superior. Via encuesta rapidita y con cervezas de por medio con unos cuantos europeos de los de verdad, se da uno cuenta de lo absurdo que es tener encerradas a personas sin un sueldo, ni un apoyo, ni una cobertura social, ni una nada, durante 6 o 7 anyos. Los alemanes, los franceses o los austriacos no conciben volver a la casa paterna despues de haber estudiado una carrera para estudiar sin recibir nada a cambio.

Y hay muchas, muchisimas cosas mas: la seguridad social, la politica de inmigracion, el gasto publico, el estado de las autonomias y su duplicacion de gastos… sobre el federalismo, la sostenibilidad de las politicas sociales y otras cosas igual de aburridas hablare otro dia.

Sintiendo la mala baba, pero The Economist y sus predicciones acaban de quitarme una de las cuatro libertades comunitarias: la de volver a mi pais si me sale de las narices y poder trabajar dignamente. Kids, somos esclavos de Bruselas, y aun asi, tenemos que estarle agradecidos

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Mas guapa que ninguna (perdon por la tristeza)

Noviembre 20, 2009 · 1 comentario

Unos cuantos dias despues de aterrizar en Bruselas, el cielo se cayo sobre nuestras cabezas. Desgraciadamente, esta vez no se trataba de ninguna metafora, si no de un cielo raso, de uno de verdad, de uno de esos que levantan polvo al caer y dejan agujeros como trofeos. Y con el techo, se cayo mi buen humor, mis ganas de salir, de reirme, de enfrentarme a la ciudad de las coles con un poquito mas de humor, y me converti en una quejica en busca de alojamiento. Un mes y medio, un viaje a madrid y unas cuantas cervezas mas tarde, sigo siendo una quejica con alojamiento incluido, y he descubierto, que, de vez en cuando, no me gusta demasiado la gente.

El otro dia decia nomeacuerdoqueartista en nomeacuerdoquemediodecomunicacion que el, como todo el mundo, se retiraba de vez en cuando a lamerse las heridas. Lo cual me hizo plantearme si es verdad que todo el mundo se retira de vez en cuando para coger carrerilla. A mi no me lo parece, supongo que eso me hace sentirme mas sola.

En plena ruptura de relaciones con esta ciudad descubri tambien que la gente triste no le gusta a nadie. Y, como minimo un  par de veces por semana intentaba buscar algo divertido o interesante de lo que hablar en mi querido y abandonado blog. Haberlas, haylas: la Comision y la burbuja europea dan para un monton de exageraciones graciosas, y proporcionan un escenario de puta madre para historias semi-inventadas de diva cibernetica (mucho mas facil que serlo cuando se pierde el glamour del anonimato). Non-papers, jerga comunitaria, pretenciosidades varias, algun que otro personaje digno de mencion…y al final, aqui estoy, quejandome porque una ciudad no me hace caso, y es la primera vez. Que una esta acostumbrada a que las ciudades se giren a su paso y le griten “guapa”, oiga. A lo mejor es que una tiene que devolver los piropos. Pues, querida B., una mierda, cualquier dia voy y te demando por malos tratos. La competencia, que la decidan los convenios.

Y como clavo al que agarrarse, me queda aprovechar esta fase de ostracismo para crearme un halo de misterio y una repuacion de chica dificil.

Aviso a navegantes, pues: ahora soy mas guay que nadie, mas guapa que ninguna.

PD: la acentuacion no existe en los ordenadores eurocraticos.

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La buhardilla en Madrid

Septiembre 23, 2009 · 2 comentarios

Me han pasado unas cuantas cosas desde el 6 del 6, mi día nacional de la eurodecepción. Me han pasado un vuelo y estancia de un mes-curso de francés subvencionado por el INEM incluido- en Barcelona, unas cuantas lágrimas al dejar la casita kitsch con vistas al mar, unas cuantas desesperaciones al llegar a la capital del imperio a la caza y captura de una casa que nunca será mía, unas alargadas vacaciones con la familia, que ya tocaban, y un San Mateo hardcore que amenazó con derribarnos, pero no pudo, porque luchamos, a base de polvos mágicos (nunca lo que usted se cree, sin receta médica, de venta en farmacias), mágicos polvos y “a mi la resaca dame igual, que pa eso son 4 días al año…”

Me han pasado muchas cosas, y la más importante es que me voy de nuevo a la ciudad de las coles. Quizá-o seguro- no fuera la primera opción, seguro que-incomprensiblemente- me da mucho más miedo que la primera vez, quizá el amor después del amor, después del amor, después del amor (o las ciudades después de Berlín) no existan, y Bruselas, como las tochas del Campa, no pueda ser real.

Pero here we go! volveré a cagarmehastaenlaputamadrequeloparió con perdón, madrugando en sábado para ejercer de compradora compulsiva de tesoros vintage en Les Petits Riens, a pasar miedo en el Delirium (sí, queridos lectores, por muy borracha que una esté, siempre le ataca el recuerdo de una de esas bandejas asesinas cayendo al lado de su mesa y de haberse salvando, por poco, de una de las muertes más absurdas, belgas y alcohólicas de la historia), a correr por el Parc Leopold, que ya no será el Parc Leopold si no otro Parc que esté más cerca de mi nueva casa, y un largo etcétera del que espero dar buena cuenta en este, mi olvidado blog.

De momento escribo desde una buhardilla madrileña, a la espera del traslado a la buhardilla en bruselas-obra del mismo título que el libro que descansa en mi mesita de noche- y me reconcilio día a día con esta ciudad que en otoño, como mínimo, se pone sus mejores galas y te invita a disfrutar de estar, como dice mi compañero de viaje, donde todo pasa.

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Eurodecepción

Junio 6, 2009 · 2 comentarios

Algo va mal cuando a nadie, incluidos los políticos, le importa una mierda las elecciones al Parlamento Europeo. Algo están haciendo (desde hace mucho tiempo) mal los eurócatras (y sus euromaruj@s) cuando no son capaces de transmitirle a casi 500 millones de personas, la importancia que en su día a día tienen las decisiones tomadas desde Bruselas tres-semanas-al-año y desde Estrasburgo la que queda. Y algo estamos haciendo mal nosotros cuando nos empeñamos en rechazar, una vez tras otra, el tratado constitucional, o de Lisboa o el que sea, que no trata si no de simplificar ese magnifíco caos que es la Unión Europea.

El Parlamento Europeo nos importa mucho menos, según elpais.com que los líos de faldas-más bien de tetas y tangas- de ese italiano prototípico que es Silvio Berlusconi. El hecho de que Berlusconi sea Primer Ministro de Italia-más bien, el hecho de que Berlusconi fuera Primer Ministro de cualquier país- es el paradigma de la estupidez humana elevada a su máxima potencia. Mi capacidad de asombro con respecto a la política italiana no tiene límites.

Como tampoco los tiene con respecto a la política del país del jamón y la pandereta. Por esos esquemas tan simples que rigen la naturaleza humana, la gran mayoría de los viandantes acabamos clasificados en uno de los dos grupos que definen la política a nivel mundial: izquierda o derecha, rojos o azules, buenos o malos, malos o buenos. Aquí y en la tribu más perdida del continente asiático. Así que per se, el bipartidismo no es más que un reflejo de la naturaleza de una sociedad politizada, como lo están todas las sociedades, dado nuestro carácter de Zoon Politikon que decía un filósofo griego de cuyo nombre no quiero acordarme o más bien no me acuerdo. Hasta ahí no hay objeciones, su señoría. Pero una cosa es la lucha por el poder entre dos grupos mayoritarios que permiten a unos cuantos grupúsculos comerse las migas después de haberse repartido la tarta, y otra el patio de colegio que es el ruedo político ibérico, con su Zapatero y su Rajoy tirándose de los pelos y luchando por ver quién grita más alto “pues tú has hecho esto, esto y esto” o “yo no he siiiido” o “mamáááá, Jose Luis me quiere pegaaaaaaaar”. Y para no ser menos, Oreja Mayor y López Aguilar han hecho del debate sobre Europa un debate sobre ellos mismos, sus partidos, sus problemas personales y la misteriosa desaparición de una bolsa de canicas a la hora del recreo.

Así no me extraña que mis padres hayan dedicidido irse al pueblo en lugar de irse a las urnas, ellos, que no se pierden unas elecciones porque sufrieron demasiados años sin ellas. Y es que, como dice mi madre “a mi fia, es que estos dos señores ni me van ni me vienen, no sé a quién ni para qué estoy votando, y además, toy harta ya de que se peleen siempre por lo mismo”. Mami dixit.

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Farewell to Berlin: estado mental número 2

Junio 5, 2009 · 1 comentario

El estado mental número 2 debería ser, si me ataño a los acontecimientos de los últimos días, una mezcla entre tedio, desidia, resaca y alarmante sensación de tempus fugit. Me voy de Berlín y soy consciente de la necesidad de grabar lugares, olores, sensaciones y gentes, a fuego en la frente (donde ya tengo tatuado un esquema enorme con las diferencias entre als y wenn). Y sin embargo, la vida tiene que seguir, uno tiene que levantarse por la mañana, hacerse la comida, lavar la ropa, seguir con la búsqueda de curro, hacer deporte, tomar cervezas con los amigos y un montón de rutinas más que también han dado forma a mi estancia en la capital del imperio teutón. Yo quería tener una lista de la que ir tachando cosas, para llegar a hacer, si no esas 365 cosas indispensables antes de irme, unas 15 o 20. Sin embargo, no consigo más que visitas frustradas y frustrantes a los museos y su isla, o entristecerme por la desaparición del punto de encuentro general, y uno de mis primeros símbolos berlineses, como era esa mezcla de kiosko y discoteca que se llama (ba) Hakuna Matata.

He dejado atrás tantas ciudades, metrópolis y pueblos, que me conozco de memoria lo que tiene que venir: en un par de semanas estaré de vuelta en la condal echando de menos a los revisores de la BVG y poder beber cervezas por la calle. Y me enfadaré conmigo misma por no haber sido capaz de disfrutar los últimos días, tan absorta en las rutinas y en los preparativos del viaje. Igual que ahora mismo echo de menos Barcelona, y me enfado conmigo misma por no haber visitado tal museo o ido a tal fiesta cuando los ingresos aún daban para permitirse esos pequeños lujos.

Supongo que uno se crea sus propios mecanismos contra la tristeza que da pensar lo rápido que pasa el tiempo, y la posibilidad de no volver a pisar nunca más Kastanien Allee, y se encierra en sus horarios y en sus “cosas que hacer” para no tener la sensación de que ya queda menos, de que hay que empezar a despedirse de la gente y de los tranvías. Si por mí fuera, seguiría haciendo lo mismo hasta el preciso día de irme, y no me despediría de nadie. Pero la Cami futura, la que estará en dos semanas en la condal enfadándose consigo misma por no haber sido capaz de disfrutar los últimos días y blablabla no me lo perdonaría, así que ahora, si me disculpan, me voy a pintar el ojo y salir a la calle a maldecir a toda la gente que tiene la suerte de tener un trabajo en la pobre pero sexy Berlín.

Perdón por la tristeza (Sabina dixit) y, ya de paso, por lo poco atractivo de una reflexión personal e intransferible.

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Farewell to Berlin: estado mental número 1

Mayo 29, 2009 · 2 comentarios

Como hoy es viernes, y no consigo ir más allá del “Dear Mr.” o “Sehr geehrte Frau” en mi ronda diaria de bombardeo de cartas lanzadas a ese espacio sideral que es el mercadillo laboral, he decidido retomar el blog en busca de un poco de inspiración.

En un mes dejo Berlin (“Sie verlassen den deutschen Sektor”), y en lugar de estar en la calle diciendole un adiós a plazos, a historias cortas de Isherwood, estoy delante de un ordenador intentando hacerme un esquema lo más preciso posible de lo que va a ser de mi a partir del 22 de junio. Lo que no quiere decir, ni mucho menos, que haya comenzado a dibujar ni las líneas de dicho esquema. Más bien significa que me paso los días en negro delante de un papel en blanco en cuya parte de arriba pone “FUTURO” en negrita, a 14 y subrayado.

En realidad de lo que quiero hablar es de la precariedad laboral, de los números rojos en la cuenta del banco, de las distancias, los viajes y lo poco que mola hacerse mayor. Pero, como bien dice S., me quejo demasiado, y como bien dice L. que dice Churchill, “el éxito es saber encadenar los fracasos sin desesperarse”, así que, al menos para los propósitos de este blog, estoy aguantando la respiración y enfrentandome valientemente a lo que esté por venir. Aunque en realidad esté acojonada, como todo el mundo, y no dé crédito a la posibilidad, cada vez más cercana, de volver a casa de mis padres a engrosar el batallón de los desheredados por esta crisis de mierda que no se ceba con sus impulsores, si no con todos aquellos que no teníamos ni 10 años cuando ellos estaba en la cima de su carrera, encocados hasta las cejas y con la gomina como complemento insustituible. Pero de esto ya hablamos en el último post, así que a partir de hoy, declaro inaugurada la sección “Farewell to Berlin”, como dice Isherwood (muy recurrente el autor de “Historias de Berlin”), una ciudad que más que edificios, parques o gente, es un estado mental.

Pues como estado mental preferido de los últimos tiempos elijo el 1 de Mayo. El Ayuntamiento de Berlín ha adoptado como lema “Berlin.The place to be”, así, en inglés, que para eso estamos en un mundo globalizado en el que la gente a la que le cuesta entender la gracia de los carteles de “Visc à Barcelona” (al parecer, un juego de palabras entre vivir en barcelona y viva barcelona), pueda deleitarse con los lemas de ciudades cosmopolitas y decadentes como la capital del imperio teutón.

Bueno, que me lío. Berlin was the place to be, el sitio donde estar, sin duda, el primero de mayo. Y supongo que sería un sentimiento generalizado, por la adrenalina de las manifestaciones, los disturbios callejeros, asiento de primera fila en el meollo de la cuestión y sentirse rebelde cuanto te lanzan un gas pimienta que ni siquiera iba destinado a ti. Porque lo único rebelde que estás haciendo tú es tirar la ceniza al suelo mientras te bebes tu birra caliente de lata y t sonríes al ver como una señora mayor baila con un punki en la unión más paradigmática de los últimos tiempos.

Pero a la sensación de euforia generalizada, yo le añado la mía, el recuerdo de volver descalza como quien vuelve de la guerra, después de haber visto amanecer en una balsa tomando cervezas con L. Hizo mucho calor, y había tanta gente, tantas visitas, tan poco tiempo y un examen tan presente, que fueron unos días de stress maravilloso. Kottbusser Tor convertido por un día en el centro de la lucha política y no de la lucha policial contra las drogas (o el intento más o menos torpe), y Kreuzberg y su multiculturalidad (“es que mira que berlin es multikulti”) que fueron para esta provinciana de provincias burguesas, en centro del mundo por unos días.

Esta tarde volvemos a Kreuzberg a vivir la multiculturalidad llevada a sus útimos extremos en el “Karneval der Kulturen”.

Que alguien me vuelva a repetir por qué me voy de esta ciudad, porque todavía no lo tengo muy claro…

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How i met my life

Abril 23, 2009 · 3 comentarios

Kids, in 2009 i was in berlin and out of a job. However, it was the most wonderful time of my life. This is the story of how I met my life.

Chicos, en 2009 el mundo sufría la peor crisis económica desde 1929. Debido a un complejo mecanismo de interacción socio-económico global, que no os voy a explicar, porque ni yo misma lo entiendo, grandes empresas, bancos poderosos y un montón de puestos de trabajo se fueron, literalmente, a la mierda. Y qué mejor lugar donde estar en una situación tan crítica que en una de las ciudades con más paro de Europa: Berlín. 

Berlín era la ciudad más apasionante, extraña, vibrante, multicultural y adicitva en la que había vivido. Ahora, como sabéis, no es sino una capital europea más, pero en 2009, 20 años después de la caída del muro (cómo que qué muro, el muro de berlín, por supuesto. Cómo que qué es el muro de Berlín? haré como si no hubiese escuchado esa pregunta), berlín era el sitio donde estar, el meollo de la cuestión, el centro de la movida. Tenía también un extraño poder de seducción para todos aquellos jóvenes y no tan jóvenes que se habían quedado sin trabajo, sin novia, sin amigos, sin su camiseta preferida engullida por la lavadora, o que hubieran vivido cualquier otra pequeña tragedia personal. Era un sitio donde empezar de nuevo, con muy poco dinero y rodeado de estímulos por todas partes.

Pero el trabajo escaseaba. Era difícil para los locales, cuanto más para nosotros, algunos de los cuales habíamos aterrizado sin saber una sola palabra de alemán… sin embargo, en esos meses sin trabajo, de no permitirse lujos, de meterse un idioma a calzador en la cabeza, yo no sobrevía, yo vivía. Y era feliz. Feliz en la ignorancia, todo sea dicho, de que una vez que acabara mis clases de alemán, de que hubieran pasado los seis meses marcados como “dedicación total y exclusiva al estudio de la lengua, costumbres y cervezas alemanas”, no encontraría trabajo, ni prácticas, ni nada remotamente relacionado con lo que había estudiado y/o remotamente remunerado.

Así que, chicos, a principios de mayo de 2009, vuestra madre no sabía dónde y de qué iba a vivir el mes siguiente. Pero no estaba sola. Le acompañaba una legión de amigos, conocidos y desconocidos que estaban tan perdidos como ella. Ahora los llamo “La generación perdida”: cientos y miles de jóvenes sobrecualificados, cuyos conocimientos dejarían en ridículo a la plana mayor de los políticos de esta una grande y libre, perdidos en el estupor de verse sin trabajo. Jugaban con los cliks cuando Wall Street empezó a ser el Wall Street de las películas de los 80, cuando todo ese montón de yuppies en-cocainados comenzaban a plantar los cimientos para la caida más estrepitosa del capitalismo desde que el mundo es mundo. Jugaban en las obras de todos los pisos que los especuladores construían a finales de los 90, en cualquier ciudad de cualquier lugar de España, y vieron a sus hermanos mayores llorar de rabia durante la “crisis”- ríete tú de esa crisis- del 93. Se creyeron eso de que a ellos nunca les pasaría algo así, porque España empezó a despegar, porque España iba bien, y ellos ya eran europeos por derecho propio. Se engancharon a vivir fuera gracias al programa Erasmus en un 20% y a los ahorros de papá y mamá en un 80% (“porque ahora nos lo podemos permitir, porque las cosas van muy bien, porque tú vas a tener la mejor formación”). Por eso les resultó mucho más dificil de asimilar, carecían del escepcticismo de sus hermanos mayores y les sobraba confianza en sí mismos y, en muchos casos, arrogancia.

Como todos, yo buscaba diversos antídotos contra la crisis, la de verdad y la de mi cabeza. Para esta última me prescribía amigos, alguna que otra cerveza, correr y correr sin ningún sentido y “Como conocí a vuestra madre”. Éstas dos últimas cosas resultaron ser un inesperado clavo ardiendo de cordura en medio del temporal.

Pero chicos, como decía Einstein, el progreso no tendría sentido sin las crisis que nos hacen replantearnos las bases de lo que somos. Y, como sabéis, la cosa empezó a mejorar en (inaudible) y yo me trasladé a (inperceptible). Lo que os cuento ahora es la historia de cómo conocí (de nuevo)  a mi vida:

FUNDIDO EN NEGRO

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