Chasing Almacigas

I'm Camino Mortera, and I think and write on the EU, internal security, migration, counter-terrorism, Sundays in Berlin, yellow skirts and blue skies. In English, Spanish and (sometimes), French

Monthly Archives: October 2008

The crisismakers

Corresponsal en Berlín

“Qué malo está viniendo el Apocalipsis este año, qué mala está viniendo la crisis, oiga”. Esta es sólo una de las frases que se escuchan diariamente en cualquier café de cualquier ciudad de cualquier país del mundo. Pero, ¿quién está realmente detrás de la crisis económica global? ¿Los especuladores? nooo ¿los brokers arriesgados? nein ¿las entidades crediticias de alto riesgo? non, non, non… “Chasing Almácigas o la longaniza colgada etc etc…” ha tenido acceso exclusivo a fuentes de información altamente fiables que apuntan que el verdadero causante de la crisis es un grupo de activistas políticos autodenominado “The Crisismakers”

Puede sorprender que la mencionada agrupación esté compuesta únicamente de dos miembros, cuyos pseudónimos son, respectivamente, “L.D” y “R.D”. Según ha podido saber este diario, los acrónimos corresponderían a “Legal Department” y “Research Department”, lo que nos da una idea de la sofisticación de esta organización, ya que, a pesar de su escasez de miembros, parece gozan de una estructura claramente delimitada.

“Su cuartel general se encuentra ahora mismo en Berlín, en algún lugar debajo del Reichstag”, nos confirma la fuente. Al preguntarle qué quiere decir con eso de “algún lugar debajo del Reichstag”, nos regala una significativa mirada “este último periodo del año se encuentran trabajando codo con codo con la Canciller alemana. Por supuesto, esto es algo que el Gobierno no puede admitir, así que han dispuesto unas sofisticadas instalaciones dentro de los túneles de metro que pasan por debajo del parlamento. Así pueden tener contacto directo con el grupo sin llamar demasiado la atención”.

La mera existencia de “The Crisismakers” provoca una retahíla de preguntas ¿quiénes son? ¿cómo se financian? ¿de dónde vienen?, y, la más importante de todas, ¿por qué lo hacen?. Esta última cuestión ha podido ser respondida por el equipo de investigación de este, su diario, tras arduas pesquisas y alguna que otra juerga por los barrios bajos. Parece ser que el objetivo de la organización sería demostrar al mundo que el capitalismo no es, ni de lejos, el mejor sistema económico, y qué mejor manera de hacerlo que atacando sus propias bases y dejando sus debilidades expuestas.

Según hemos podido saber, los contactos con los altos dirigentes europeos, interesados en alterar el status quo actual, desbancando a los Estados Unidos (buque insignia del capitalismo) como primera superpotencia mundial, se inciciaron durante la estancia de uno de sus miembros en Bruselas. Allí, en una cena en el Centro Asturiano de Bruselas surgió la idea que tantas satisfacciones está reportando a Sarkozy, Merkel, Brown y compañía. “Europa será la próxima potencia mundial”, “Les demostraremos cómo se hacen las cosas”, “Yo también quiero estaaar”, se oyó decir a los presidentes frances, ingles y español respectivamente.

A partir de aquí todo se vuelve borroso: algunas fuentes apuntan a que sería tras la marcha de un “Crisismaker” a Berlín que todo se puso en marcha. Los miembros de la organización han jugado al despiste desde su creación, viajando ininterrumpidamente, y, como sospechamos, trabajando junto a los más importantes cargos de diferentes países europeos: en concreto, Inglaterra, Bélgica y la Generalitat de Cataluña.

Lo único que se sabe ahora mismo del pretendido grupo de activistas es que “R.D” volvió mucho más radicalizado de su viaje a Cuba el pasado verano (de ahí el recrudecimiento de la crisis), y que la organización está incluso intentando extenderse a los países nórdicos, con otro supuesto miembro (este sin confirmar) que responde al pseudónimo “E.D.” o “Engineering Department”. Este tercer activista estaría especializado en el petróleo y sus fluctuaciones.

Qué Dios nos asista

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Yo perdí la timidez en Berlín

Y es que Berlín bien vale un título remotamente sexual (para aquellas mentes calenturientas y adictas a Inteeeeeeeeeernet).

De todos los lugares, reales o imaginarios, donde he estado, dormida o despierta, sobria o borracha, sola o acompañada, Berlín es el único donde he conseguido sacarme la timidez como quien se saca una astilla de la yema del dedo índice (cómo jodían las putas astillas, menos mal que ahora los columpios son hipoalergénicos, estériles y tamponados).

Botón de muestra: es domingo, hace frío y no hay resaca. Siguiendo las recomendaciones de los lugareños de acento español y procedencia ibérica, decido pasar el día entre ropa de segunda mano, muebles de tercera, turcos y salchichas, en ese regalo que la ciudad hace a los arbeitloss como la menda, llamado Mauer Park. Vamos, un mercadillo de toda la vida, pero más grande, más barato, más embarrado, y, como es Berlín, por supuesto más trendy. Todo en Berlín es trendy. Yo, aquí, sentada delante del ordenador con mi ropa de zara y sin peinar, soy trendy. Tú que estás leyendo una historia estúpida sobre Berlín eres trendy.

Pero a lo que íba: caminando por el mercadillo, se nos acerca una chica muy maja que me habla alemán. No hablo alemán, chica maja, le digo en alemán (lo de chica maja no, demasiado nivel todavia). Cambia al inglés con esa facilidad que tienen los miembros de las razas superiores y me pregunta si quiero ir a que me peine en su academia de peluquería berlinesa. Y como es berlinesa, es también una academia muy trendy. En cualquier otra situación hubiera dicho que no, lo siento, estoy ocupada, tengo planes. Aquí no. Aquí dije, muy bien, dime hora y sitio. Me da una tarjeta con su nombre y el de su academia (the hot spot Aveda, para más señas, lectoras de la Glamour), y al día siguiente me voy radiante y contenta a que me peine la chica maja. La chica maja es muy maja, pero muy mala peluquera (está empezando) y me acaba retocando, o más bien repeinando, su profesor, que, por supuesto también es trendy, lleva el pelo quemado a plancha y secador, estilo enchufe de baja potencia, pantalones cortos y botas de agua. Casi me deja sin cabeza, pero me dejo mona.

Lo malo de todo esto es que mi ilusión de que la buena chica me hubiese seleccionado entre toda la crew por mi belleza, estilo, personalidad o cuidadísimo pelo (ja), se desvaneció en cuanto empecé a entender que más bien lo que le había atraído de mi es que era española.

Y es que, como se dice, un español puede conseguir casi cualquier cosa en Alemania. Pero de eso ya hablaremos otro día

Exposición de motivos

Para los no iniciados, una Almáciga es aquella entelequia que alguno de los Caballeros de la Tabla Cuadrada, no recuerdo cual, tenía que encontrar para poder sortear a los temidos Caballeros Que Siempre Dicen Ní (níníníní). Monthy Pyton dixit. Por tanto, una Almáciga no existe. O eso nos han hecho creer.

Para los no iniciados, “Chasing Amy” es una de las mejores pelis (arbeit ligeramente pastelosa) del genial Kevin Smith. La Amy del título no aparece en ningún momento y buscar a Amy es como perseguir una Almáciga.

Por eso, porque queremos cosas imposibles, porque siempre nos empeñamos en aquello que no podemos tener, porque vos, dulce, osada, eterna, vos sos mi utopía, que se responde alguno a eso de cómo voy a creer que la utopía no existe, este pequeño espacio de reflexiones personales y coñazos varios lleva por título “Chasing Almácigas”

Lo primero que me llamó la atención de mi nueva casa en Berlín fue una longaniza colgada del techo de la cocina. Y con ese poder evocador que tienen los embutidos en general me hizo darme cuenta de lo poco que me sorprenden ya determinados objetos o situaciones que podrían ser considerados de surrealistas cuanto menos y desconcertantes cuanto más. No es que una haya perdido la capacidad de sorprenderse (qué triste sería si lo hubiera hecho), si no que más bien una ha aprendido a mirar las cosas con otros ojos, con los ojos de quien tiene el culo pelao que decía Elvira Lindo de pasar detectores de metal y beber en aeropuertos. Tampoco es que una sea el colmo del glamour viajero, que lo tenga todo calculado y vaya por el mundo como modelo sin Blackberry, eterea, ligera, bella, controlada. Más bien todo lo contrario. Una carga siempre con una cantidad de maletas que se corresponde con la solución a la ecuación matemático-vital “cosas inútiles al cuadrado + recuerdos inútiles al cubo dividido por la capacidad física de acarrear cosas de la viajera”. Osea mucho equipaje, poco sentido común.

Tampoco es que una pretenda ser la más fashion, ni la más leida, ni siquiera la más criticada (que hablen de tí, aunque sea mal). No imagina una, ni por un momento, que su vida le pueda interesar a alguien más que a amigos, parientes, conocidos y cotillas (en este último grupo se enmarca una con respecto a la mayor parte de blogs, fotologs, video logs de los demás). Así que aviso a navegantes: esta colección de días contados por una aspirante a adulta sin mucho que perder y casi nada que ganar no se va a convertir en un best seller, most visited de la red. Para ello, dirijanse a los profesionales.

Pues eso, Chasing Almácigas o la Longaniza Colgada del Techo de la Cocina. El blog.