Chasing Almacigas

I'm Camino Mortera, and I think and write on the EU, internal security, migration, counter-terrorism, Sundays in Berlin, yellow skirts and blue skies. In English, Spanish and (sometimes), French

Monthly Archives: January 2009

Ensayo sobre piscinas

Ayer conseguí por fin congratularme con el Dios de las piscinas berlinesas, que como es Dios y alemán seguro que tiene un nombre muy largo y difícil de pronunciar. Después de una semana en la que mi actividad principal se redujo a buscar un bañador “de a buen precio” y recopilar información para comenzar con mi primer y principal (único más bien) propósito de año nuevo, es decir, hacer algo de deporte, el martes me encontré con un “Geschlossen” del tamaño de una pancarta futbolera y tuve que dar media vuelta. Pero, como digo,  ayer, por fin, al buen Dios de las piscinas berlinesas le dio por estar de buen humor y conseguí mi objetivo. Lo cual no sé si fue bueno o malo, pero sí fructífero a nivel metafórico. Y me explico: me dan pánico las piscinas que no conozco, y más aún si están en países que no son el mío. Me dan pánico porque mis casi cinco dioptrías me impiden ver, una vez que dejo atrás el vestuario, por dónde voy, a qué calle dirigirme, si llevo el bañador al revés (esto es sólo un ejemplo, que, afortunadamente, no me ha pasado nunca. O eso creo…). Por eso ayer tardé mi buena media hora de largo va largo viene en darme cuenta de que había algo que no me encajaba en los demás bañistas. “Vale, soy la única pringada con gorro. En Alemania, el país de la asepticidad y limpieza la gente no utiliza gorro? No, no, definitivamente soy la única pringada con gorro. Y ahora que hago? me lo quito? así voy a parecer más idiota todavía. Tengo que dejar de mirar a esta gente con ojos de china, que se me van a enfadar…ya, pero es que si no pongo ojos de china no veo. Bueno, qué coño, me lo dejo y así mañana escribo en el blog que en las piscinas de berlín la gente no se pone gorros y enlazo con aquello de las piscinas inglesas, y la metáfora y…”

Si uno se fija bien, las piscinas y sus habitantes son grandes metáforas de los países que pueblan.

En Buckingham, Inglaterra, me dí de bruces contra más de uno y más de dos señores de la campiña inglesa porque en Inglaterra, señores, se nada como se conduce: por el lado contrario. Y la metáfora es: en el agua, como en la vida, están locos estos ingleses.

En Berlín, Alemania, las piscinas son larguííísimas, y los largos se hacen tremendamente aburridos. La gente nada ininterrumpida y ordenadamente de un lado a otro sin moverse un ápice de la línea imaginaria que tienen asignada. Y la metáfora es: en el agua, como en la vida, y en el idioma, el alemán es largo, aburrido y ordenado.

Empecé a contrastar mis deducciones con la constatación de que en España las cosas son cortas, rápidas y caóticas, y llegué a la conclusión de que los idiomas no son más que un reflejo de la cultura propia de cada región. Y es así, el castellano es un idioma extremadamente rápido (y más para Schnelle Camino), nuestras palabras son, en comparación con el Alemán, cortas, y carece de la lógica de cubo de rubik de mi querido idioma germano, por lo que se podría decir que es, en cierta manera, caótico.

Y estan son las cosas que a una le da tiempo a pensar mientras completa los dos mil kilómetros que separan los extremos de las piscinas de berlín y nada automática y lentamente detrás de un alemán con pies negros.

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Cómo empezar bien la semana…

…levantándote pronto para luego perder 15 minutos en intentar ponerte unas lentillas que se rebelan cada vez q las acercas al ojo y acabar saliendo tarde de casa

…dándote cuenta de que no te queda leche y que tu café te lo tienes que tomar con leche de soja robada (no offense, pero a mi la leche de soja no me acaba de convencer. Es como beberse hierba)

…llegando al metro y dándote cuenta de que si ticas el billete pierdes el metro y viceversa, decidiendo que en dos estaciones no te va a pasar nada y que, a falta de 30 segundos para tu destino, pase un revisor y te joda 40 euros por gilipollas, con el consecuente retraso en llegar a clase

…tener que soportar puyitas varias por haber llegado tarde. “Sitúsupierascabróndemierda…”

…dándote cuenta de que hay partes de tu cuerpo que pueden doler mucho, como, surrealistamente, los ojos.

En fin, que llevo un Montag do merda, y todavía le quedan unas cuantas horas. Y aquí está esa ventana vacía (o llena, depende de los ojos con los que se mire) que es internet para quejarse, quejarse y quejarse a falta de paredes con las que hablar.

Y luego está Jack Black

Un receso en la causa pseudofeminista, su señoría.

Y mientras descanso, plagiemos a Ángel Martín y comencemos “El programa de cine de Chasingalmacigas”, también conocido como la sección “Pelis (y libros) que NO son tus amigos”.

Hoy (leáse tipo celebrities en muchachada nui, osea hooooy)….

THE HOLIDAY

Eráse una peli tan mala tan mala tan mala que parecía una broma. Pero no, hubo incluso gente que pagó por aguantar dos horas de esta infamia en el cine. Sólo se salva Jude Law porque está bueno y Kate Winslet porque la pobre no sabe ya qué hacer para defender el bodrio de guión que le ha tocado en suerte (y en la cuenta corriente, presumo)

P.D: seriously, chaval, se considera Jack Black actor a sí mismo? considera alguien de los que mandan en esto del cine actor a Jack Black? por qué coño sigue haciendo cine Jack Black?.

Y tras el receso, señoría, y enlazando con lo anteriormente mencionado, que sepa usted que si Jack Black fuera mujer, nunca, y digo nunca, tendría un papel remotamente protagonista en una película. Las malas actrices solo se salvan si se parecen a Megan Fox, y, qué narices, las buenas actrices, sino tienen, además de talento, unas medidas de infarto, y una cara perfecta, se comen, literalmente, y disculpe su señoría, la mierda.

Y luego está Jack Black. Hay que joderse.

Por qué el mundo nunca dejará de ser machista

Porque hay idiotas como una servidora que, cuando no tienen nada que leer en un avión, deciden gastarse 2 euros en una revista de esas “para mujeres de hoy”, olvidando pro qué se juró mil millones de veces no volver a gastar ni un puto duro en ese tipo de basura sexista y engañándose con frases del tipo “bueno, seguro que por lo menos veo ropa bonita y cosas lujosas que nunca voy a poder/querer comprar pero que al menos me harán el viaje más ligero”.

UNA MIERDA. ASÍ DE CLARO.

Puede que antes (en un tiempo prejurásico en el que el dinero no lo era todo) estas revistas pudieran tener algo, aunque fuera algo ínfimo, pequeñísimo, minimérrimo, aprovechable. Ahora no. Ahora son doscientas y pico páginas de:

a. Publicidad (mal) encubierta

b. Gilipolleces supremas.

Pero ilustrémolo con ejemplos sacados de la revista GLAMOUR- que se lleva el premio, en mi opinión- sobre las categorías anteriormente mencionadas:

a. Publicidad (mal) encubierta: “Ya sabes que la estética Punk, aunque revisada, vuelve. ¿Cómo llevarla sin parecer una groupie de los Sex Pistols (quéééé?). Fíjate en los looks de Proenza Schouler!”

“Para estar a la última necesitas dos cosas: vestir tu telefóno táctil (funda de Louis Vuitton desde blablabla) y el nuevo MacBook…”

Basicamente toda la parte final de la revista, ésa donde te dan “consejos pa ponerte guapa”. La nueva máscara de L’Oréal, en nuevo pintalabios de YSL, la ropa de Mango…a todos y cada uno dedica la revista un artículo sin que en ninguna parte ponga “Promoción” o ” Publicidad”- y una lo buscó a conciencia, que conste-

b. Gilipolleces supinas: “Sólo la belleza puede salvar el mundo, y África…”

“6 hombres que necesitas en tu vida: el amigo gay que te divierte (vivan los tópicos, señores), el amigo hetero que te consuela o fuckfriend, el ginecólogo que no te juzga (de nuevo, quéééé), el hermano pequeño y sus amigos Bimbo (diossssssssss, el término Bimbo debería estar prohibido), el Personal Trainner al que no conmueves (a esto ya le sobra el comentario…)

Artículo titulado “Cómo ser única al estilo de Katharine Hepburn” (empezamos bien…) “Muéstrate descarada, piensa como una leyenda, sé inclasificable…” inclasificables son los artículos de esta revista madre mía.

Mi preferida: artículo titulado “Las nuevas reglas de Hollywood”, y que nos anima a seguir las estrategias de las estrellas de Hollywood para superar una ruptura. Muchas perlas hay, como “Intercambia tu pareja, queda con tu compañero de trabajo, enamórate de una mujer, sal con una copia de tu ex o inténtalo con un deportista”, pero entre ellas sin duda la mejor es “Sube de escalafón”, en el que nuestra revista de cabecera aconseja, literalmente “encuentra a alguien de mayor rango que tú”

Y como guinda del pastel un artículo que ya había leido en la GLAMOUR del Reino Unido hace por lo menos dos o tres años, sobre cómo adelgazar sin dieta, sólo suprimiendo el alcohol. Quién me lo íba a decir a mi, que el alcohol engordaba…yo, con esta vida que llevo, como la chica del artículo, de cocktail en cocktail y de pub en pub, pimplándome como mínimo un par de copas al día, como una vulgar inglesa… es que encima ni se molestan en adaptar los artículos al país de publicación, cogen algo de la edición inglesa o americana y veeeeenga.

Y me diréis, “coño Cami, hay cosas peores de las que quejarse que de una revista que tú eliges comprar o no”  y os diré, pues sí, claro que las hay, pero es que yo creo que, como en cualquier problema, en el hecho de que la sociedad sea-aún-tremendamente machista, lo que falla es la base. Y la base son este tipo de nimiedades.

Y que vale ya de pensar que, o vas por ahí con las obras completas de Dostoiewski o eres imbécil perdida, y sólo te interesan los chicos y los pintalabios de YSL. A algunas nos gusta tomarnos respiros, y ver ropa bonita y cosas lujosas que nunca podremos/querremos comprarnos, pero sin que nos insulten a la cara.

Y encima tengo dos euros menos. Eso es, casi casi un viaje en U-Bahn

De vuelta a Berlín

De vuelta a Berlín me han recibido:

–  un avión (muy) retrasado

– menos 11 grados y una bonita nevada

– un tipo ensangrentado tirado en la estación y cubierto con esa especie de papel albal que se le pone a los muertos en las pelis (creo, y espero, que seguía vivo)

– una serie de catastróficas desdichas: un móvil que no funciona, un PIN de tarjeta que he olvidado, y cero calderilla, todo lo que dio como resultado un viaje (más) sin billete en el S-Bahn

– una carta de la Iglesia, animándome a apuntarme a alguna cosa alemana que no entiendo

– una masa informe e inútil que se hace pasar por mi maleta y que no ha parado de rebelarse durante todo el puñetero viaje

– la amenaza cumplida del penúltimo zar de que “se acabó lo que se daba, y aquí no hay más gas hasta que no se haga lo que yo diga”, y la predicción de que Alemania se quedará sin suministro ruso a partir de mañana. Menos mal que siempre nos quedará Noruega.

De todo esto, lo que más me preocupa es lo último. Para todo lo demás “always look on the bright side of life”, que dirían Brian y Tom Sharpe

Ellos

Ellos son lo que yo quiero que sean cuando de vez en cuando me invento noches que nunca existieron y olvido promesas que nunca hice. Ellos son el concepto de casa, cuando tu casa ha dejado de pertenecerte, y ha pasado a engrosar ese término temido y adulto de “casa de mis padres”, definición forjada a base de descubrimientos tales como ya no tener espacio en el armario, que tu habitación haya pasado a pertenecer a las generaciones venideras o que la comunidad de vecinos haya cambiado la llave del portal y tú, sin enterarte. Ellos son los que comparten contigo cervezas o cafés, pelis malas, tardes de compras y días de resacas, tertulias y desengaños, políticas y amores.

En fin, ellos son Ellos, con mayúscula, todos a los que me gusta llamar mis amigos, aunque no lo sepan, no lo quieran, lo ignoren o desprecien. También, y cada vez más, ellos son la familia, no la metafórica, si no la de sangre, ésa que, cuando a uno le ha tocado en suerte una familia de suertes, dan sentido a las palabras padre, madre, hermano…

Ellos han sido (son y serán), C. y M. que sacaron fuerzas de nosédónde para ser el alma y lo imprescindible de la fiesta ovetense de las Navidades’08-y su grito de guerra, “por Barcelona”-, Ca., P. y B., que animaron una de las noches más oscuras, ofreciendo consejos, Mahous y Susunis.

H., por qué se me olvida siempre lo bien que me lo paso contigo, y, venga, qué coño, lo mucho que t’estim. Co. y un Salmón, aunque fuera tan cara de ver. L., que nunca deja de sorprenderme, y que me hará tanta falta en Berlín. Cn, de escotes y trompetistas y grandes fiestas de Nochevieja. P., y Ces al cuadrado, breves encuentros por falta de tiempo, y promesas de visitas que ¿nunca? se cumplen.

Y para que esta entrada deje de parecer los agradecimientos de un disco, todos los demás, los de casa, sanmateo186d,casachus,los bares de noche, los de siempre, mi flaming, tu bola, nuestra caja, la facto. Los de encuentros fortuitos y quedamosfijoparatomaruncafé.

De despedida, rogamos disculpen lo cursi del texto, y la nostalgia ajena a lectores de otros mundos. Pero es que hoy, desde Barcelona, a un paso de Berlín, creo más que nunca en aquello de que las ciudades las hacen quienes en ellas habitan.

Y a los Reyes les pido que todo y todos sigan bien, y, si puede ser, un trabajo remunerado.