Chasing Almacigas

I'm Camino Mortera, and I think and write on the EU, internal security, migration, counter-terrorism, Sundays in Berlin, yellow skirts and blue skies. In English, Spanish and (sometimes), French

How i met my life

Kids, in 2009 i was in berlin and out of a job. However, it was the most wonderful time of my life. This is the story of how I met my life.

Chicos, en 2009 el mundo sufría la peor crisis económica desde 1929. Debido a un complejo mecanismo de interacción socio-económico global, que no os voy a explicar, porque ni yo misma lo entiendo, grandes empresas, bancos poderosos y un montón de puestos de trabajo se fueron, literalmente, a la mierda. Y qué mejor lugar donde estar en una situación tan crítica que en una de las ciudades con más paro de Europa: Berlín. 

Berlín era la ciudad más apasionante, extraña, vibrante, multicultural y adicitva en la que había vivido. Ahora, como sabéis, no es sino una capital europea más, pero en 2009, 20 años después de la caída del muro (cómo que qué muro, el muro de berlín, por supuesto. Cómo que qué es el muro de Berlín? haré como si no hubiese escuchado esa pregunta), berlín era el sitio donde estar, el meollo de la cuestión, el centro de la movida. Tenía también un extraño poder de seducción para todos aquellos jóvenes y no tan jóvenes que se habían quedado sin trabajo, sin novia, sin amigos, sin su camiseta preferida engullida por la lavadora, o que hubieran vivido cualquier otra pequeña tragedia personal. Era un sitio donde empezar de nuevo, con muy poco dinero y rodeado de estímulos por todas partes.

Pero el trabajo escaseaba. Era difícil para los locales, cuanto más para nosotros, algunos de los cuales habíamos aterrizado sin saber una sola palabra de alemán… sin embargo, en esos meses sin trabajo, de no permitirse lujos, de meterse un idioma a calzador en la cabeza, yo no sobrevía, yo vivía. Y era feliz. Feliz en la ignorancia, todo sea dicho, de que una vez que acabara mis clases de alemán, de que hubieran pasado los seis meses marcados como “dedicación total y exclusiva al estudio de la lengua, costumbres y cervezas alemanas”, no encontraría trabajo, ni prácticas, ni nada remotamente relacionado con lo que había estudiado y/o remotamente remunerado.

Así que, chicos, a principios de mayo de 2009, vuestra madre no sabía dónde y de qué iba a vivir el mes siguiente. Pero no estaba sola. Le acompañaba una legión de amigos, conocidos y desconocidos que estaban tan perdidos como ella. Ahora los llamo “La generación perdida”: cientos y miles de jóvenes sobrecualificados, cuyos conocimientos dejarían en ridículo a la plana mayor de los políticos de esta una grande y libre, perdidos en el estupor de verse sin trabajo. Jugaban con los cliks cuando Wall Street empezó a ser el Wall Street de las películas de los 80, cuando todo ese montón de yuppies en-cocainados comenzaban a plantar los cimientos para la caida más estrepitosa del capitalismo desde que el mundo es mundo. Jugaban en las obras de todos los pisos que los especuladores construían a finales de los 90, en cualquier ciudad de cualquier lugar de España, y vieron a sus hermanos mayores llorar de rabia durante la “crisis”- ríete tú de esa crisis- del 93. Se creyeron eso de que a ellos nunca les pasaría algo así, porque España empezó a despegar, porque España iba bien, y ellos ya eran europeos por derecho propio. Se engancharon a vivir fuera gracias al programa Erasmus en un 20% y a los ahorros de papá y mamá en un 80% (“porque ahora nos lo podemos permitir, porque las cosas van muy bien, porque tú vas a tener la mejor formación”). Por eso les resultó mucho más dificil de asimilar, carecían del escepcticismo de sus hermanos mayores y les sobraba confianza en sí mismos y, en muchos casos, arrogancia.

Como todos, yo buscaba diversos antídotos contra la crisis, la de verdad y la de mi cabeza. Para esta última me prescribía amigos, alguna que otra cerveza, correr y correr sin ningún sentido y “Como conocí a vuestra madre”. Éstas dos últimas cosas resultaron ser un inesperado clavo ardiendo de cordura en medio del temporal.

Pero chicos, como decía Einstein, el progreso no tendría sentido sin las crisis que nos hacen replantearnos las bases de lo que somos. Y, como sabéis, la cosa empezó a mejorar en (inaudible) y yo me trasladé a (inperceptible). Lo que os cuento ahora es la historia de cómo conocí (de nuevo)  a mi vida:

FUNDIDO EN NEGRO

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3 responses to “How i met my life

  1. Euqirneto April 24, 2009 at 9:01 am

    Deberías escribir un libro sobre todo ello. Yo me lo compraría… Al fin y al cabo, ¿no es a eso a lo que se viene a Berlín? ¿A hacerse artista…? Genial esta última longaniza 🙂

  2. laespumadelosdias April 27, 2009 at 9:28 am

    La bomba tía, me ha encantado.

  3. txe May 5, 2009 at 9:35 am

    está mu mu bien… Esperemos que no se acabe el mundo y pueda usted críar muchos hijos.

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