Chasing Almacigas

I'm Camino Mortera, and I think and write on the EU, internal security, migration, counter-terrorism, Sundays in Berlin, yellow skirts and blue skies. In English, Spanish and (sometimes), French

Farewell to Berlin: estado mental número 2

El estado mental número 2 debería ser, si me ataño a los acontecimientos de los últimos días, una mezcla entre tedio, desidia, resaca y alarmante sensación de tempus fugit. Me voy de Berlín y soy consciente de la necesidad de grabar lugares, olores, sensaciones y gentes, a fuego en la frente (donde ya tengo tatuado un esquema enorme con las diferencias entre als y wenn). Y sin embargo, la vida tiene que seguir, uno tiene que levantarse por la mañana, hacerse la comida, lavar la ropa, seguir con la búsqueda de curro, hacer deporte, tomar cervezas con los amigos y un montón de rutinas más que también han dado forma a mi estancia en la capital del imperio teutón. Yo quería tener una lista de la que ir tachando cosas, para llegar a hacer, si no esas 365 cosas indispensables antes de irme, unas 15 o 20. Sin embargo, no consigo más que visitas frustradas y frustrantes a los museos y su isla, o entristecerme por la desaparición del punto de encuentro general, y uno de mis primeros símbolos berlineses, como era esa mezcla de kiosko y discoteca que se llama (ba) Hakuna Matata.

He dejado atrás tantas ciudades, metrópolis y pueblos, que me conozco de memoria lo que tiene que venir: en un par de semanas estaré de vuelta en la condal echando de menos a los revisores de la BVG y poder beber cervezas por la calle. Y me enfadaré conmigo misma por no haber sido capaz de disfrutar los últimos días, tan absorta en las rutinas y en los preparativos del viaje. Igual que ahora mismo echo de menos Barcelona, y me enfado conmigo misma por no haber visitado tal museo o ido a tal fiesta cuando los ingresos aún daban para permitirse esos pequeños lujos.

Supongo que uno se crea sus propios mecanismos contra la tristeza que da pensar lo rápido que pasa el tiempo, y la posibilidad de no volver a pisar nunca más Kastanien Allee, y se encierra en sus horarios y en sus “cosas que hacer” para no tener la sensación de que ya queda menos, de que hay que empezar a despedirse de la gente y de los tranvías. Si por mí fuera, seguiría haciendo lo mismo hasta el preciso día de irme, y no me despediría de nadie. Pero la Cami futura, la que estará en dos semanas en la condal enfadándose consigo misma por no haber sido capaz de disfrutar los últimos días y blablabla no me lo perdonaría, así que ahora, si me disculpan, me voy a pintar el ojo y salir a la calle a maldecir a toda la gente que tiene la suerte de tener un trabajo en la pobre pero sexy Berlín.

Perdón por la tristeza (Sabina dixit) y, ya de paso, por lo poco atractivo de una reflexión personal e intransferible.

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One response to “Farewell to Berlin: estado mental número 2

  1. txe June 17, 2009 at 4:44 pm

    lo de perdón por la tristeza sabina se lo robó a un poeta de verdad, que lo sepa.-

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