Chasing Almacigas

I'm Camino Mortera, and I think and write on the EU, internal security, migration, counter-terrorism, Sundays in Berlin, yellow skirts and blue skies. In English, Spanish and (sometimes), French

Eurodecepción

Algo va mal cuando a nadie, incluidos los políticos, le importa una mierda las elecciones al Parlamento Europeo. Algo están haciendo (desde hace mucho tiempo) mal los eurócatras (y sus euromaruj@s) cuando no son capaces de transmitirle a casi 500 millones de personas, la importancia que en su día a día tienen las decisiones tomadas desde Bruselas tres-semanas-al-año y desde Estrasburgo la que queda. Y algo estamos haciendo mal nosotros cuando nos empeñamos en rechazar, una vez tras otra, el tratado constitucional, o de Lisboa o el que sea, que no trata si no de simplificar ese magnifíco caos que es la Unión Europea.

El Parlamento Europeo nos importa mucho menos, según elpais.com que los líos de faldas-más bien de tetas y tangas- de ese italiano prototípico que es Silvio Berlusconi. El hecho de que Berlusconi sea Primer Ministro de Italia-más bien, el hecho de que Berlusconi fuera Primer Ministro de cualquier país- es el paradigma de la estupidez humana elevada a su máxima potencia. Mi capacidad de asombro con respecto a la política italiana no tiene límites.

Como tampoco los tiene con respecto a la política del país del jamón y la pandereta. Por esos esquemas tan simples que rigen la naturaleza humana, la gran mayoría de los viandantes acabamos clasificados en uno de los dos grupos que definen la política a nivel mundial: izquierda o derecha, rojos o azules, buenos o malos, malos o buenos. Aquí y en la tribu más perdida del continente asiático. Así que per se, el bipartidismo no es más que un reflejo de la naturaleza de una sociedad politizada, como lo están todas las sociedades, dado nuestro carácter de Zoon Politikon que decía un filósofo griego de cuyo nombre no quiero acordarme o más bien no me acuerdo. Hasta ahí no hay objeciones, su señoría. Pero una cosa es la lucha por el poder entre dos grupos mayoritarios que permiten a unos cuantos grupúsculos comerse las migas después de haberse repartido la tarta, y otra el patio de colegio que es el ruedo político ibérico, con su Zapatero y su Rajoy tirándose de los pelos y luchando por ver quién grita más alto “pues tú has hecho esto, esto y esto” o “yo no he siiiido” o “mamáááá, Jose Luis me quiere pegaaaaaaaar”. Y para no ser menos, Oreja Mayor y López Aguilar han hecho del debate sobre Europa un debate sobre ellos mismos, sus partidos, sus problemas personales y la misteriosa desaparición de una bolsa de canicas a la hora del recreo.

Así no me extraña que mis padres hayan dedicidido irse al pueblo en lugar de irse a las urnas, ellos, que no se pierden unas elecciones porque sufrieron demasiados años sin ellas. Y es que, como dice mi madre “a mi fia, es que estos dos señores ni me van ni me vienen, no sé a quién ni para qué estoy votando, y además, toy harta ya de que se peleen siempre por lo mismo”. Mami dixit.

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2 responses to “Eurodecepción

  1. laespumadelosdias June 10, 2009 at 12:31 pm

    Estaba más claro…

  2. txe June 17, 2009 at 4:39 pm

    eso, fia. Era Aristóteles, por cierto.

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