Chasing Almacigas

I'm Camino Mortera, and I think and write on the EU, internal security, migration, counter-terrorism, Sundays in Berlin, yellow skirts and blue skies. In English, Spanish and (sometimes), French

Eme

Cuando tù naciste yo movía cajas en Bruselas y había empezado a dejar de creer en toda la África que no fuera Afric, o Canarias. Hacía calor, estábamos cansados, sabíamos muy poco del futuro y lo combatíamos bebiendo en la calle. Leer el periódico se había convertido en un ejercicio diario de agonía y Espanya se mantenía precariaremente sobre sus pies. Volvían a jodernos un mundial, los porteros, los árbitros, el destino o los Príncipes de Asturias. Qué más da, si al final siempre perdemos (see below). Yo particularmente tenía bastante miedo, pero eso no era raro en los tiempos  y las personalidades que nos habían tocado. Había un grupo que cantaba « el valor para marcharse, el miedo a llegar », y yo me marchaba y llegaba de nuevo, como en un ciclo infinito en el que todo eran comienzos y finales con relativa solución de continuidad. Me preocupaban cosas tan sublimes como la pérdida de referentes femeninos y el precio de la cerveza. A veces erámos indecentemente felices, otras desconsoladamente desgraciados. Y solíamos estar muy solos, nos costaba mirar a los ojos. Era como la crisis sin fin, que se repetía una y otra vez y que nos habíamos traido en la mochila desde latitudes más septentrionales, o un Junio, Berlín, parte II. De cada diez extranjeros, ocho amaban Espanya incondicional y ciegamente y los otros cuatro eran el economist  y el fainansial taimes, y colegas. Ser espanyol se había convertido para mí en una incertidumbre más que en una nacionalidad y tu DNI te declaraba parte del grueso del batallón de los perdidos desde ese nueve de Junio. Tu hada madrina no sabía bien qué pensar de tu ingreso en la nación de Belén Esteban pero se prometió que nunca te faltaría chocolate. Tomátelo como quieras, ahora ya eres mayor. Cuando tú naciste yo lloraba en Bruselas de emoción y alegría y de la pena del desterrado y de la rabia que me daba no poder ver tu cara de madrilenyo de pro. Y como mamá, nunca seré artista, y no escribiré veinte poemas de amor ni una canción de cuna desesperada, te mando unas líneas virtuales para que sigas acordándote de mí.

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One response to “Eme

  1. Trapi July 5, 2010 at 12:28 pm

    Me ha gustado mucho esta entrada.

    Saludos

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